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artículos 2003]
CON SOLERA
La populosa barriada de San Blas, celebra en estos días sus fiestas
de moros y cristianos, cuya tradición y solera son por todos
reconocidas, ya que se conmemoran desde hace 60 años.
Ya están sus calles engalanadas, el alumbrado preparado, el castillo
plantado, todo a punto para que este barrio alicantino, se convierta
en un escenario medieval, donde se va a interpretar la reconquista por
los cristianos, de los territorios ocupados, por el moro invasor.
Todos los festeros tienen sus trajes planchados, la capa sobre la cama,
los accesorios preparados, los arcabuces engrasados y en perfecto estado,
para ser disparados y que se oiga su ronco y atronador sonido, por los
itinerarios tradicionales.
Estas fiestas, como todas las que se celebran en nuestra provincia y
comunidad, tienen sus propias características, que las hacen
peculiares y especiales, dentro del montaje espectacular y colorista
que conlleva la conmemoración, de este tipo de acontecimientos.
Es de sobresalir la participación de la mujer, en las 29 filas
o comparsas, moras y cristianas, que componen el mosaico festero, desfilando
en escuadras femeninas, formando parte de las directivas, poniendo su
especial sensualidad y broche de oro, en los desfiles del sábado
y domingo, donde van ha demostrar, su buen hacer y su amor a la fiesta,
junto a los varones en la entrada, los alardos, embajadas y actos religiosos,
todos unidos como una piña, para hacer de sus fiestas, unas de
las más renombradas y famosas de la provincia.
El barrio de San Blas, siempre ha sido identificado por la ciudadanía
por sus espectaculares fiestas y en este recién estrenado mes
de Junio, se van a vivir unas jornadas llenas de entusiasmo, volviendo
a sonar por sus calles las marchas moras y los pasodobles, que entusiasman
a las personas que aman la fiesta, provocando que se unan, olvidando
su cotidianidad y aunando sus esfuerzos, para con San Blas, como guía
y estandarte, celebrar este evento que contiene un cóctel infalible
y muy difícil de igualar, compuesto por festeros y festeras,
tradición, arraigo pólvora, arcabuces, espiritualidad,
constancia y sobre todo el principal ingrediente, pasión por
vestir los colores de la fila elegida, para participar en este acontecimiento.
Por lo tanto un año más el barrio de San Blas, va a demostrar
para orgullo de Alicante, que sus moradores comparten esta tradición
y la llevan a efecto con el máximo rigor, celebrando año
tras año y cada vez mejor y con mayor participación popular,
estas fiestas de moros y cristianos, que tanto enriquecen la cultura
e historia de nuestra ciudad.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 7/6/2003