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artículos 2003]
LA MUERTE COMO NEGOCIO
En la vida, todo es un negocio, las personas
por suerte o desgracia, desde que nacemos, tenemos una serie de deberes
y obligaciones que nos marca la sociedad desde siempre.
La principal obligación y deber del ser humano, es trabajar para
poder vivir y sacar a la familia adelante, quizás este hecho,
es el que provoca, que esta imposición, se sobrelleve bastante
bien.
Después de este breve preámbulo, voy a hablar del tema
que pretendo narrar en este articulo.
El hecho de morir una persona, es un negocio muy lucrativo, para otros
mortales que trabajan, en las compañías de seguros, especializadas
en este ramo de decesos y sobre todo para las empresas funerarias, que
las asisten.
Hace mucho años, cuando los ciudadanos ni se planteaban, asegurar
su casa o bienes, ya existía una iguala, cuyo objetivo era hacer
frente a los gastos del entierro o sepelio, de aquellas personas que
fallecieran, pues al ser este un hecho cierto y seguro, se tenia miedo
a que llegado el momento, no se tuviera el dinero suficiente, para pagar
dichos gastos.
Haciéndose eco de esta demanda urgente de la sociedad, nacieron
las aseguradoras, especializadas en este ramo, cuyo objetivo era garantizar,
el pago del servicio funerario, mediante la contratación de una
póliza, con una prima anual estipulada por personas, dependiendo
de la edad y cuya forma de pago, habitualmente era mensual, cobrándola
en el domicilio del asegurado, enviando la compañía de
seguros a su cobrador, para hacer efectivo dicho pago. Todavía
en nuestros días, sigue esta tradición totalmente desfasada
y obsoleta aunque muchas personas, que tienen contratado este seguro,
cumplen mensualmente con esta obligación.
La sociedad actual y sobre todo el segmento de personas comprendidas
entre los 18 a 35 años, son muy reacias a adquirir o comprar
este seguro, sin embargo a partir de 40 años, la mayoría
de personas lo tienen contratado, ya que sus padres, los incluyeron
desde pequeños en sus pólizas y posteriormente, al formar
su propia familia, contrataron una póliza nueva.
Este contrato por su tradición y arraigo en nuestro país
merece, una explicación mucho más amplia y sofisticada,
pues en la mayoría de los casos no se vende con la claridad de
conceptos, que un consumidor debe conocer ya que a la hora de la ocurrencia
del siniestro, es cuando surgen las divergencias, entre la aseguradora
y el asegurado, por esta razón merece una mayor atención
y aclaración, de la famosa letra pequeña, para el ciudadano
sepa lo que ha adquirido y cuales son sus prestaciones y servicios,
sin darse a engaños.
El seguro de decesos, que comercializan las compañías
de seguros desde antaño, para que se hagan una pequeña
idea, es una tarta que se reparte en diferentes porciones y posiblemente,
una de las partes más suculentas económicamente, se la
lleve el sector funerario, con sus principales clientes las aseguradoras
y las personas particulares, que aportan los ingresos básicos,
para que este sector, genere empleo y riqueza.
En este aspecto es conveniente, indicar a nivel comparativo, las cifras
de lo que vale, un servicio de enterramiento a una compañía
de seguros y lo que puede costarle, ese mismo aun particular, que no
teniendo ninguna póliza contratada, tenga que utilizarlo.
Son tantos y variados los precios que existen, dependiendo que se ejecuten
en una población u otra, las diversas y diferentes calidades
del mismo, más o menos sofisticado, (sala de velatorio, urna
confeccionada con distintas maderas, número de coronas, esquela
en prensa o radio local, recordatorios, taxis de acompañamiento,
celebración de misa o responso, gastos varios, etcétera.
Los precios pueden oscilar para las aseguradoras, desde 2400 euros,
en determinadas poblaciones, hasta 3000 euros en otras y para las personas
particulares se puede hasta duplicar el importe, dependiendo de muchos
factores, calidad y categoría del servicio funerario requerido.
También hay que tener en cuenta, el negocio que hacen los ayuntamientos,
en los campos santos, de propiedad municipal, con los precios que cobran,
por las fosas, nichos, que pueden oscilar desde 450 a 558 euros, los
panteones habitualmente son propiedad particular y el precio de su construcción
en el cementerio de nuestra ciudad, oscila sobre los 12000 euros, dependiendo
de su sencillez y los ornamentos que embellecen, la morada eterna, del
que no esta aquí.
Habitualmente las fosas y los nichos, no son propiedad de los familiares
del difunto, están limitados a contener sus restos durante diez
años, aunque en la actualidad el ayuntamiento de nuestra ciudad,
ha dado opción a prolongarlos durante noventa y nueve años,
de tal forma, que los terrenos del cementerio, puedan alojar los restos
mortales de los fallecidos, sin necesidad de ampliarlos en un corto
espacio de tiempo.
Son tantos y tan complejos, los perfiles que habría que desmembrar
de este segmento productivo de la economía, que muchas personas
desconocen completamente y que sin ser plato del agrado de nadie, es
preciso hablar de la muerte, pues en realidad es la única e indiscutible
verdad de la vida.
Siendo este un negocio floreciente y cuya productividad, hace que vivan
muchas personas de los beneficios, que reporta esta actividad que rodea
a la muerte de las personas.
Las empresas funerarias, siempre han existido, pero conforme han pasado
los años, se van adaptando a la modernidad de los tiempos actuales,
para hacer más llevaderos y cómodos esos momentos tristes
y de estrés, cuando fallece un ser querido, esas horas interminables
y de dolor, desde la ocurrencia del hecho, hasta que se le da sepultura
definitiva, en el lugar escogido del cementerio, de acuerdo con su religión
y formas de pensar.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 08/11/2003