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artículos 2003]
LA IMPOSICIÓN DE MANOS
El curanderismo en la sociedad de nuestros
días esta muy de actualidad, sobre todo en los medios de comunicación.
Para muchas personas, es un tema tabú y arrinconado, del cual
no se puede comentar nada, ya que son escépticos y no creen que
pueda existir una alternativa real, a la medicina legal.
Hace unos años el profesor Eleuterio Gandia, realizó un
estudio minucioso y exhaustivo, sobre la practica del curanderismo en
ciudades como Villena y poblaciones pertenecientes al alto Vinalopo.
Del cual se dedujo, que en estas ciudades y sobre todo en la flanja
mediterránea, incluida la capital de la provincia, predomina
habitualmente esta practica, ya que los moradores de esta zona geográfica
del país, son muy proclives a este tipo de medicina alternativa,
siendo muy difícil encontrar a personas de nuestro entorno, que
no hayan visitado, alguna vez en su vida, aun curandero o sanador.
Al entrar en las casas consultas, de estas personas, se respira un ambiente
denso de espiritualidad y desconocimiento, la decoración de estos
habitáculos, esta compuesta por imágenes de santos, cuadros
con temas celestiales, que expresan mensajes de bondad, Ángeles
de la Guarda, etcétera. Todo ello conformando un ambiente, que
provoca que el creyente se sienta cómodo, con todo lo que ve
y le rodea.
Pero hay mucha desconfianza por parte de la sociedad, ya que en este
campo como en otros, existe el típico vividor o sinvergüenza,
que lo único que pretende, es enriquecerse de la desgracia ajena,
con las personas que asisten a estas consultas, buscando una curación
o consuelo para la dolencia que padecen y que la mayoría de veces
son patologías sicológicas y no físicas. Sin embargo
el curandero que ha hecho de esta profesión su medio de vida,
tiene sus propias reglas. En primer lugar no tiene unos honorarios fijos
establecidos, sino la voluntad de la persona que lo visita. Segundo
nunca aconsejara al enfermo que elimine o sustituya la medicación
prescrita por su facultativo (medicina legal), para su dolencia, sino
que la complementaria, con algún tratamiento de hierbas inocuas
y que no le van a perjudicar en absoluto.
Existe otro tipo de sanador, el que impone sus manos sobre la persona
enferma experimentando en su cuerpo, una entrada de energía y
calor que le relaja y reconforta, influyendo positivamente, en la patología
que padece como, herpes, depresión, estrés, etcétera.
En la capital del alto Vinalopo y poblaciones de sus alrededores, Sax,
Biar, Benejama, Bañeres de Mariola, sus habitantes creen en el
Don especial, que poseen estas personas para curar y además de
su medico de familia (medicina legal), visitan asiduamente a sus sanadores
o curanderos (medicina no reconocida).
Por tanto en pleno siglo XXI, tiempo de Internet, de modernidad, de
medios sofisticados y revolucionarios en todos los campos, todavía
se sigue practicando esta profesión antiquísima, que tiene
un peso especifico, dentro de la sociedad de nuestros días.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 25/10/2003