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[home] [ artículos] [ artículos 2004] Tenemos un problema muy grave y de dificil solución en materia de circulación de vehículos a motor en nuestro país en la actualidad, la Dirección General de Tráfico, (DGT) hace campañas muy crudas psicológicamente de prevención, para que la ciudadanía se conciencie de lo que puede ocurrir si sufre un accidente grave de circulación y aun así las cifras de muertos y lesionados se están disparando de forma alarmante. Hoy me voy a centrar en la problemática que puede ocasionar un adolescente de 14 años de edad, que convence a sus progenitores para que le compren su primer vehículo, (ciclomotor), esto es una verdadera barbaridad desde mi exclusivo punto de vista y como conocedor por mi profesión, de la peligrosidad que un chico o chica de esta edad, conduciendo este vehículo por la ciudad, lo menos que le puede pasar, es que se caiga y se rompa un par de dientes (eso es una hipótesis metafórica), hablando en serio, primero, son personas que todavía se están formando y aunque saquen actualmente el permiso con una preparación coherente por parte de las autoescuelas, son muy jóvenes para dejarles en sus manos una máquina que puede matar, en cualquier momento, por descuido o negligencia y a las pruebas me repito, la DGT, esta considerando muy en serio subir la edad de autorización para otorgar este permiso de circulación de ciclomotores, a los jóvenes que hayan cumplido 16 años, me parece muy bien, se venderán menos ciclomotores, con lo cual el sector es lógico, que no le guste esta medida porque sus ventas se pueden ver mermadas, pero se salvara a muchos jóvenes de morir o quedarse inútiles para toda la vida. Por otro lado las aseguradoras, tendrán que analizar la venta de este producto, replanteándose el poder venderlo a la ciudadanía con primas suficientes y no abusivas, e incluso negando al consumidor el derecho a formalizar una póliza de este tipo en determinadas entidades aseguradoras, llegando el escándalo hasta tal punto, que el Consorcio de Compensación de Seguros, dependiente del Ministerio de Hacienda, se ve obligado acoger en su seno esta parte del mercado, que desprecian la mayoría de entidades de seguros y eso no beneficia nada al consumidor en general. La homologación y autorización del acompañante en un ciclomotor, todavía ha producido más complejidad en los siniestros de estos vehículos, pues duplica el riesgo por dos, ya que son dos personas las afectadas en un accidente de circulación, en vez de una.
Las aseguradoras han tomado miedo por lo que conlleva este grupo de riesgo y muchas de estas entidades privadas prefieren no comercializar este tipo de seguro o lanzarlo al mercado pero con unos precios totalmente abusivos. Por poner un ejemplo practica en algunas entidades aseguradoras un seguro de ciclomotor para un adolescentes viene costado de 600 a 750 euros anuales y muchas obligan además a hacer un seguro de vida o ahorro de 180 euros más, esto como es de suponer ahuyenta a los progenitores o al propio jovencito a no comprar el ciclomotor, que en muchas ocasiones cuesta menos dinero que el propio seguro y más si se trata de una máquina de ocasión o segunda mano. Así de cruda y dura esta este apartado del ramo de automóviles, por ello el Estado por medio del Consorcio de Compensación de Seguros, esta asegurando todos estos vehículos con las garantías que otorga el seguro de suscripción obligatoria, de tal forma que los adolescentes estén cubiertos de los posibles eventos siniestra les que les pudieran acaecer, si ocasionaran un accidente de circulación por negligencia o despiste. También es verdad que gran parte de estos vehículos por la complejidad de asegurarlos, por prima y dificultades a la hora de confeccionar la póliza, sus propietarios optan por circular sin seguro, ni siquiera el de suscripción obligatoria, corriendo un riesgo muy importante e incluso faltando a la ley. Por ello muchas veces cuando ocurre un siniestro de circulación en el que se ve implicado un ciclomotor, no siempre, pero en algunas ocasiones cuando se van a confeccionar los partes amistosos de siniestros, estos vehículos con su conductor desparecen de manera súbita del ligar de los hechos, es una barbaridad, pero cuando ocurre así, es porque el conductor de dicha máquina no la tiene debidamente asegurada e incluso la puede haber tomado prestada. El problema importante surge cuando en un accidente de circulación de este apartado, hay victimas mortales o heridos de gravedad, todos los afectados van a buscar responsabilidades e indemnizaciones en la compañía de seguros que garantiza este riesgo y si desafortunadamente, no existe dicho contrato de seguro, las partes perjudicadas tendrán que ir contra el patrimonio de la persona que ha provocado el daño e incluso, demandando por lo penal pues ha cometido un delito al circular sin el correspondiente seguro de suscripción obligatoria. Este tema
es muy actual, que progenitor no se ha visto o se ve, en el compromiso
de decirle a su retoño, que no quiere que se compre un ciclomotor
hasta que no cumpla una determinada edad, e incluso que no lo adquiera
nunca.
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