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[home] [ artículos] [ artículos 2004] PENSANDO EN LA JUBILACIÓN Las personas, que trabajan en la actualidad, con edades comprendidas entre 30 a 50 años, saben por los medios de comunicación, que nuestro país esta envejeciendo de manera frenética, sin que la natalidad aumente o ponga freno, a la realidad de estas estadísticas, que provocara que a medio o largo plazo, la población mayor de 60 años, sea la que predomine, de forma significativa, lo que puede ocasionar, si no se ponen los medios necesarios por parte de la Administración, la quiebra del sistema publico de pensiones. Muchas personas, a raíz de este pensamiento, han escogido la opción de confiar su futuro económico y su vejez cómoda, a las compañías de seguros privados, haciéndose sus propios planes de jubilación o pensiones. Hay que conocer muy bien estos dos productos financieros, ya que muchos consumidores los confunden, quizás porque los profesionales, no los explican bien, con todo lujo de detalles, a la hora de contratarlos y esto puede provocar, un perjuicio importante al asegurado, pues la filosofía de este producto es parecida, pero no, sus consecuencias económicas. El plan de jubilación, tiene su efecto, el día que se contrata, hasta que el cliente cumpla lo 65 años, edad legal de jubilación en la actualidad, (este concepto, puede cambiar en cualquier momento). La aseguradora provee al asegurado de una tabla de rescate, quiere decirse, que si antes de cumplir la edad de jubilación, quiere disponer del dinero invertido, por razones diversas, la aseguradora, devolverá el capital depositado, más los intereses devengados, que hoy día, han tocado el techo del 3%, con lo cual el plan habrá cumplido los objetivos, por los que se contrato. Sin embargo, los
planes denominados de pensiones, la rentabilidad obtenida, es mayor
un par de puntos, pero tiene el gran inconveniente para el asegurado,
que si ocurre cualquier eventualidad en su vida, no lo va a poder rescatar,
antes de los 65 años, salvo por muerte del contratante beneficiario,
siendo sus herederos, los que percibirían el capital aportado,
más los intereses devengados.
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