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artículos 2004]
CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO
Como la cosa no estaba bastante calentita, en la precampaña
electoral, entre el caso de Carod Rovira, el del presidente de la Diputación
de Castellón, Carlos Fabra, él lió del apoyo del
gobierno a Estados Unidos, en la guerra contra Irak, sin tener las suficientes
pruebas de su implicación en la fabricación de armas de
destrucción masiva y esta semana por si faltaba poco, la Conferencia
Episcopal Española, hace público un documento, por medio
de su presidente monseñor Antonio Maria Rouco Varela, en el que
se relaciona el drama de la violencia doméstica, con la revolución
sexual, polémica servida para tiempo y reacción de opiniones
contrapuestas.
La violencia de género, por desgracia ha existido toda la vida,
lo que pasa es que no había tantas denuncias, pues la mujer estaba
esclavizada y aterrada en todos los sentidos, por el dominio ejercido
por el hombre (machista y arcaico).
La iglesia de nuestros días, tiene que tener más cuidado
con las manifestaciones que hace en temas tan sensibles para la sociedad
actual, ya que quizás, con intención de aclarar conceptos,
muchas veces, parece que sea autista e ignore la sensibilidad social,
en los tiempos que corremos y sobre todo estas reflexiones de los obispos
en plena, precampaña electoral, puede resultar muy contraproducente.
De hecho así ha ocurrido, al momento de conocerse el documento
todos los partidos políticos y sobre todo los de izquierdas,
(PSOE, IU, etcétera), salieron a la palestra criticando este
comunicado, también lo hizo el portavoz del Gobierno, Eduardo
Zaplana.
Al día siguiente la Conferencia Episcopal, al ver la reacción
social y de los partidos políticos, matizó el documento
suavizando la postura.
Hay problemas como este, de la violencia de género, que tienen
muy difícil solución, estos días han vuelto a ser
asesinadas varias mujeres a manos de los machitos cobardes y desarmados
de sus parejas y cada día que pasa caen más mujeres, (siendo
más de cien en nuestro país, el pasado año). Por
ello tienen derechos a enarbolar la bandera de la libertad e igualdad
entre los sexos, sin que exista ese caciquismo retrogrado, del hombre
sobre la mujer.
Los obispo, cuando se refieren a la revolución sexual, como detonante
de la violencia doméstica ¿a cual se refieren?. ¿A
la de los hombres, o de las mujeres?. Porque los varones estamos revolucionados
desde que nacemos y sin embargo, las mujeres, siempre han estado reprimidas
en su sexualidad, ya esta bien, que rompan para siempre este prototipo
ideológico y social.
No me canso de escribir, a favor de la mujer moderna, trabajadora, dinámica,
inteligente y sobre todo templo de la vida y semilla de la Humanidad.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 08/02/2004