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artículos 2004]
“ LA MONA”
Una vez pasada la Semana Santa, llega el esperado Domingo de Resurrección,
es un día alegre y de regocijo para los cristianos, en el que
Jesús hijo de Dios, resucita de entre los muertos, una vez redimidos
los pecados de la Humanidad, volviendo glorioso al Padre, con su misión
cumplida.
Siendo este el aspecto religioso de esta festividad, pero hay otro que
no es menos importante, sobre todo en lo que se refiere a la tradición
y arraigo en nuestra Comunidad. Es una jornada donde las personas se
prepararan para salir al campo, a pasar el día. Con la nevera
llena de hielo y bien cargada de bebidas, un par de capazos con sus
respectivas fiambreras llenas de comida,( tortilla de patatas, pimientos
fritos, ensaladilla rusa, filetes con tomate, pollo) y latas, de mejillones,
berberechos, bolsas de papas, etcétera, eso para aquellas personas
que eligen lugares campestres, donde esta prohibido hacer fuego, porque
otras se llevaran a su excursión dominical, todos los preparativos
y accesorios necesarios, para hacer en el campo una estupenda paella
de conejo y caracoles o pollo, al gusto del consumidor, o un par de
kilos de chuletas de cordero, panceta, morcillas y longanizas, para
asarlas en una parrilla, con la lumbre de las brasas.
El día en el campo da para mucho, jugar al fútbol, pasear
por los alrededores, saltar a la cuerda, los pequeños de la casa
lo pasarán en grande y sobre todo cuando a media tarde, llegue
la hora de la merienda, “la mona” nos espera y el huevo
duro no se puede perder de vista, porque en la menor distracción
de uno de los excursionistas, será reventado bruscamente en la
frente de algún despistado.
En Alicante e incluso en pueblos de la provincia, antaño se celebraban
tres días de mona y cada día tenían marcados unos
lugares específicos para ir a merendar, por ejemplo el domingo
de Resurrección en nuestra ciudad, todas las personas se dirigían
al castillo de San Fernando y en Villena pueblo natal de un servidor
a Bulilla, lugar típico para celebrar este evento.
Esta tradición de nuestra tierra se remonta muchos años
atrás, siendo tanta su fama, que este producto de bollería
es conocido en toda nuestra geografía nacional, siendo “la
mona” tradicional, el bollo con el huevo en medio. En la actualidad
se fabrican de muchas formas rompiendo el molde típico y ortodoxo,
adornando el huevo con todo tipo de colores, esto hace que los niños
les resulte todavía más atractivo este producto típico
de bollería.
Nuestras tradiciones son tan bonitas y afectivas que esta, sobresale
por su significado, todos nos acordamos de cuando fuimos niños
y esperábamos el Domingo de Pascua, con una ilusión desbordante,
pues sabíamos que nos íbamos a comer la mona, al campo
con nuestros padres, familiares y amigos, siendo un día de recuerdos
y vivencias inolvidables.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 12/04/2004