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artículos 2004]
EL
OTRO ALICANTE
En Alicante,” no es oro todo lo que reluce”.¿Porque
digo esto?, esta claro la zona centro y de grandes urbanizaciones modernas,
el Puerto, la Explanada, la Rambla de Méndez Núñez
y otras calles y plazas de nuestra ciudad, por no citar muchas más,
parece ser, que por ser el escaparate turístico de la urbe, están
mejor tratadas por nuestros gobernantes municipales, por lo menos en
apariencia, que barrios periféricos y tradicionales de la población,
cuyos moradores han sido siempre trabajadores, empleados y obreros,
ósea personas de clase media.
Estoy hablando en este articulo, de barrios como Virgen del Remedio,
Requena o Juan XXIII Segundo Sector, aunque hay algún otro que
me dejo en el tintero.
Estos enclaves de nuestra ciudad, se están convirtiendo poco
a poco, en zonas muchas veces marginales y con problemas de convivencia
y seguridad ciudadana, denunciadas en reiteradas ocasiones por las asociaciones
de vecinos a la subdelegación de gobierno y al Exmo. Ayuntamiento,
sin tomar estos organismos oficiales las medidas correctoras oportunas.
Todos estos hechos, como todo en la vida tiene una explicación
racional y fehaciente, las cosas o acontecimientos sociales no ocurren
porque sí, hay una razón, voy a intentar desglosar en
meollo del problema.
Hace ya unos años, muchas personas que vivían en estos
barrios, mejoraron sus condiciones económicas y laborales y pensaron
en comprar una nueva vivienda, con otro tipo de prestaciones y servicios,
ya que los pisos habitados no podían mejorarse, en cuanto a infraestructuras
y servicios.
Por lo tanto optaron por vender el inmueble, era la época en
la que este tipo de pisos se vendía muy barato, sus precios oscilaban
en aquel tiempo de 12000 euros el más asequible, hasta 24000
euros él más caro, viviendas de entre 60 a 90 m2.
Esto provoco, que muchos inmigrantes que empezaban a venir al país,
eligieran nuestra ciudad como residencia, una vez ubicados aquí
y con un trabajo que les avalaba, empezaron a adquirir estos pisos y
poco a poco, la población oriunda se trasladaba a zonas más
privilegiadas de la ciudad o compraban viviendas en la vecina población
de San Vicente del Raspeig, con unos precios que oscilaban entre los
30000 euros pisos de 90 m2, con urbanización, plaza de garaje
y trastero,”menudo chollo”.
Y
así es como estos barrios de la ciudad, se han ido llenándose
de personas extranjeras, que han elegido esta zona de la geografía
urbana, para establecer su residencia habitual, siendo así que
se han ido agrupando por nacionalidades y lugares de origen, formando
verdaderas poblaciones étnicas diferenciadas.
Estos barrios se han convertido en lugares multirraciales donde la convivencia
es posible, oriundos extranjeros de distintas culturas y formas de vivir,
América latina (Colombia, Ecuador), islámicos (Marruecos,
Argelia), africanos (Guinea, Zambia), de la Europa del Este (Rumania,
Rusia, Eslovenia, Eslovaquia), toda esta mezcla de seres humanos, conviviendo
juntos, se puede pero es complicado y muchas veces se provocan situaciones
de enfrentamientos violentos, por discusiones de todo tipo.
El principal problema, es la marginalidad de personas que han entrado
en nuestro país ilegalmente y cuya primordial labor, es delinquir
en el país de acogida, aprovechándose de sus compatriotas
que estas ubicados legalmente, realizando su trabajo y con la honradez
de cualquier ciudadano español y que han venido a nuestra tierra,
buscando mejores condiciones de vida para sus familias. Esto hace muchas
veces, que los índices de delincuencia se disparen en estas zonas
de la ciudad, pero ninguna parte del mapa de la geografía urbana
local, esta libre de hechos delictivos y de inseguridad ciudadana.
Lo que sí, que deben tener en cuenta los políticos de
la ciudad, es analizar todos estos hechos, que continuamente están
denunciando en los medios de comunicación, el ciudadano de a
pie, las asociaciones vecinales, para que la delincuencia de personas
indeseables sean inmigrantes o no, se intente erradicar y sobre todo
de los barrios que sobresalen por este tipo de hechos, reforzando la
presencia preventiva de la policía y cuerpos de seguridad ciudadana,
con el aumento de la frecuencia diaria de los agentes de barrio y zona.
En muchas ocasiones, es más importante que la presencia policial
se haga palpable, para provocar que el delincuente desista de realizar
el delito, por miedo a ser detenido, que dejar que el hecho se ejecute,
por no existir la presencia policial ni por asomo, en determinados lugares
o zonas conflictivas de la urbe.
Señores políticos locales y autonómicos, fíjense
un poco más en estos barrios de la periferia alicantina, que
han sido enclaves de personas trabajadoras y honradas y que en el día
de hoy, no tiene porque cambiar este concepto, pues siguen viviendo
en estas barriadas muchas buenas personas, sean propias o foráneas.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 20/06/2004