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artículos 2004]
AMAR A LOS MAYORES
El otro día estaba escuchando las noticias, al mediodía
en la televisión, mientras comía un cocido con pelotas,
que mi esposa había preparado con todo su cariño y casi
se me indigesta.
La presentadora, además de comunicar el parte de la posguerra
en Irak, que por desgracia nos hemos acostumbrados a escuchar a diario,
hablaba de una anciana que había sido abandonada en la calle
por su propia familia, sentada en una silla y con una maleta portando
sus pertenencias. Los ciudadanos que pasaban por aquel lugar, avisaron
a las fuerzas de seguridad, asistiéndola y poniéndola
a disposición de las autoridades pertinentes, esta mujer tiene
once hijos. Estos casos están pasando muy a menudo, aunque los
medios de comunicación no se hagan eco.
La mentalidad de los ciudadanos de nuestro país, ha sido de cuidar
y proteger por igual, a los pequeños y a los mayores, nuestra
sociedad esta evolucionando en algunos aspectos negativamente. Cuando
los hijos se convierten en padres, habitualmente cuidaban también
de los abuelos y estos a la vez de sus nietos y así se organizaba
la cadena de la vida, en las familiar estadísticamente normales.
En la actualidad esta forma de vivir, parece que esta cambiando a pasos
agigantados, las personas jóvenes o de mediana edad, llevan una
vida de ajetreo y estrés continuo, trabajan todo el día
fuera de casa y este tiempo que se dedicaba para cuidar a los mayores,
parece ser, que no se tiene, a eso se le llama, egoísmo puro
y duro, siendo la única verdad en una sociedad que se auto define,
como moderna, pero que a la vez se deshumaniza y pierde muchos valores
morales y de sentido común.
En muchos países europeos, este tema lo resolvieron hace años,
creando residencias para la tercera edad y los ancianos, que poseen
una mentalidad totalmente diferente a la nuestra, cuando no se pueden
valer por si solas, se van a vivir a estos sitios, donde van a tener
todas sus necesidades cubiertas, asistenciales, médicas, psicológicas,
etcétera y de esta forma, exoneran a sus retoños, de todo
tipo de inconvenientes o problemas, “verdad que es triste”.
Las personas cuya edad es intermedia y están cuidando a sus hijos
y a la vez sus padres se han convertido en abuelos, que también
hay que asistir y mimar, pues no hay que olvidar, que son los seres
que nos han dado la vida y que gracias a ellos y a sus sacrificios constantes,
somos lo que somos, es lo que debemos recordar, las señas de
identidad. Por lo tanto a nuestros mayores, tenemos la obligación
moral de ayudarles en sus necesidades y si nuestros hijos observan como
nos portamos con ellos, tomaran buena nota para en el futuro hacer lo
mismos por nosotros, si llegamos a edades avanzadas.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 24/01/2004