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artículos 2004]
LA
NOCHE DE SAN JUAN
Ha llegado el día grande de la Fiesta del Foc, todos estas jornadas
de agotador frenesí festero, están llegando poco a poco
a su fin, los cuerpos de los mortales van experimentando el cansancio
de estos días de alegría y actos que han llenado por completo
nuestro cuerpo y alma de comida física y espiritual.
Las personas que participan directamente en este acontecimiento anual,
belleas, damas, foguer, barraques y personas de a pie que aman a la
fiesta viviéndola como espectadores cada año, empiezan
a darse cuenta que faltan ya pocas horas para que todo acabe y Alicante
vuelva a la normalidad de la cotidianidad diaria, pero eso no importa
hay que vivir todavía intensamente la noche mágica, la
noche de las brujas, la noche del magnetismo, la noche de la belleza,
la noche del poder inexplicable del fuego que todo lo purifica, la noche
de la luz y el amor por las tradiciones y raíces, la nit del
foc para los alicantinos y alicantinas que aman su tierra con todo su
corazón, la noche de los foráneos que se quedan asombrados
y perplejos de nuestras fiestas, la noche del trabajo bien acabado,
la noche de la terminación y el comienzo.
Llegan las doce, la palmera de fuegos artificiales es disparada como
todos los años desde la Cara del Moro del Benacantil, señal
inequívoca para que empiecen a quemarse paulatinamente todos
los monumentos fogueriles plantados en la urbe, en cada zona o barrio
de la ciudad esperan a los bomberos que se han ido repartiendo por la
geografía urbana. Ya han llegado la cremaora de honor o la belleza
o la dama, la persona destinada para este fin encenderá la mecha
de la traca, que acercándose al monumento de cartón piedra
va ha provocar que en pocos minutos empiece a arder, saliendo de4 sus
entrañas la sagrada llama que todo lo purifica, la música
tocando a la Llund de les Fogueres, todos los asistentes rodeando la
hoguera formando una cadena humana y los bomberos achuchando sus mangueras
de vez en cuando a las gentes deseosas de agua que refresque estos momentos
de acalorada fiebre fogueril.
Y es así como definiría un alicantino o alicantina esta
noche mágica de San Juan, tantas ilusiones y vivencias depositadas
en eso monumentos fogueriles que han permanecido plantados durante varios
días, siendo el escaparate de nuestra ideosingrasia a nivel mundial,
donde Alicante se refleja perfectamente como ciudad cosmopolita, abierta,
imaginativa, hospitalaria, jovial y dinámica una población
en progreso y abierta a todo tipo de expectativas, siendo así
que en pocos años ha prosperado de manera agigantada en todo
tipo de infraestructuras y servicios, quedando todavía mucho
por hacer.
PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 24/06/2004