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La feria de Navidad

Alicante tiene tradiciones y costumbre muy arraigadas. Una de las que más gusta a la ciudadanía, sobre todo, a los más pequeños de la casa es, la Feria de Navidad.

La ubicación de estas instalaciones ha ido cambiando por distintos lugares de la geografía urbana durante el tiempo. Años atrás, sé situó en el Paseo de Campoamor, después en San Blas Alto, en Babel, volviendo de nuevo a San Blas, enfrente del Colegio de Jesuitas, luego en la Playa de San Juan y en la actualidad se instala en el barrio de Tómbola.

Antaño la composición de la feria era radicalmente distinta. Había paradas o casetas donde se vendían juguetes, se colocaban puestos de garrapiñadas, pan de higo, turrón, cascaruja, no podía faltar la parada de algodón de azúcar, que endulzaba la visita de todos los asistentes.

Las atracciones clásicas, como los caballitos, el tren de la bruja, el látigo, la ola, los coches de choque, la noria y como no, la de los más pequeños, los cochecitos, etcétera.

En la actualidad la feria es totalmente distinta, predominan las atracciones sofisticadas de todo tipo, la casa del terror, la guerra de las galaxias, el dragón kan, el pulpo, aunque perduran las clásicas y de siempre, el látigo, la noria, la ola..

La mentalidad de los niños en aquella época era totalmente diferente a la actual. En esos años, no tenían la suerte de las generaciones de hoy, ya que no había parques de atracciones y era una verdadera fiesta, cuando llegaban las fechas de Navidad en nuestra ciudad y se instalaba la feria. Los niños la esperaban impacientes y con gran ilusión. Sus progenitores les compraban los juguetes, que posiblemente, servirían como regalo de Reyes o como se decía en aquel tiempo, les enferíaban algún regalo.

Aunque hayan cambiado muchas cosas en la sociedad de nuestros días, las tradiciones siguen vivas y los niños, padres y abuelos alicantinos, esperan con entusiasmó que lleguen estas jornadas tan entrañables de la Navidad, para poder ir una vez más a la feria y pasar una mañana o tarde, subiendo en las atracciones, comiendo una bolsa de garrapiñadas recién hechas, un algodón de azúcar, o lo que se tercie.

Por eso este año como los demás, todos a la feria, para que nuestras tradiciones y costumbres perduren por siempre.

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