Biografia Articulos Fotos Links Contacto Mapa web
Articulos editados en 2005


[home] [ artículos] [ artículos 2005]

El sucesor de Pedro

El Papa, fuerte, el Papa de los jóvenes, el Papa del entusiasmó, de los viajes, del carácter, de la decisión, de la unión entre todos lo cleros y religiones del mundo, el hombre de la salud de hierro, el huérfano valiente, el que se ha hecho querer por todo el mundo, por sus acciones y obras dirigiendo el timón de la iglesia católica durante más de un cuarto de siglo, ósea, un ser excepcional y mágico. El sábado pasado el Altísimo, lo llamo a su presencia, para que descansara, de la labor que le había encomendado en la Tierra.

Es la hora de la tristeza, para todos los hombres y mujeres de buena voluntad, el tiempo de llorar y rezar por el Santo Padre, que después de su personal calvario de enfermedad y dolor, ha llegado a la meta, la alegría y esperanza de cualquier cristiano, que el Señor lo reciba en su regazo y así, su alma inmortal se dirija junto con Él, al reino del Padre Celestial.

Juan Pablo II, ha revolucionado a la iglesia de nuestros días, sabiendo mantener la ortodoxia en sus argumentos de mayor relevancia y por otro lado, abriéndola mucho más, hacia los creyentes de base, que es el principal pilar que la sustenta. Sobre todo formando un todo con los jóvenes, que son el futuro y la esperanza del mundo y de la iglesia, sabiendo dar respuestas lógicas a temas muy polémicos y actuales por todos conocidos.

Le habían hecho falta unos años más de vida, para que ese aperturismo fuera todavía más espectacular, ya que, en la sociedad actual empieza a predominar, el laicismo más radical, que están intentando día a día, introducirnos a presión a la ciudadanía, no solo de este país, sino de otros muchos y como todo el mundo sabe, cualquier aptitud o argumento extremo, perjudica gravemente a la sociedad en general y atenaza las conciencias de los más débiles.

Karol Wojtyla, ha sido el Papa de todos, el Apóstol del siglo XX y principios del XXI, rompiendo con ideologías, saltando edades, derribando muros y fronteras, uniendo enemistades irreconciliables, imitando día a día al Pescador, capturando en sus redes de hombre sabio y bueno a sus semejantes. Recordemos que en sus múltiples viajes por todo el planeta, tenia la atípica costumbre de besar la tierra que pisaba, nada más bajar del avión, como símbolo de la unión de Dios, con el hombre.

Sabia muy bien, hacer su papel de Vicario de Cristo en la tierra, una función a la que como persona y Padre de la Humanidad, le daba un encanto especial, con ese carácter rudo de buen polaco, pero a la vez, humilde, afable, bondadoso, compresivo y sobre todo, responsable de la labor encomendada por Jesús, en unos tiempos en que los valores mundanos y terrenales se superponen y en muchas ocasiones superan, a los espirituales y de conciencia.

Por eso los creyentes, hemos llorado y rezado por el Santo Padre. Ayer demostró una vez más el sucesor de Pedro, que su poder de convocatoria es algo sobrenatural, siendo un líder mundial indiscutible de amor como Jesús, que movía a las masas con solo oír su nombre.

El Papa de la modernidad y de los jóvenes, ha sido y es, muy querido y respetado por él genero humano y en este último adiós ha congregado en sus funerales, a todos los lideres del mundo y al pueblo llano y humilde que llora su muerte, como si hubiera perdido algo de sí mismo, una parte de su vida, aunque a la vez, sabe que se ha encontrado ya con su Creador.

También tenemos depositado nuestro convencimiento y confianza, en el nuevo sucesor de Pedro, del cual va ha depender directamente en los años venideros el cambio o continuidad, que puede experimentar la dirección de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, ya que esta falta, de renovaciones y cambios importantes en su mentalidad general, para resolver los problemas de conciencia, que agobian preocupantemente a la sociedad de nuestro tiempo, por radicalismos ideológicos y desaparición de valores básicos, inherentes al ser humano.

Adiós, Romano Pontífice, te queremos y te pedimos que desde donde estés, intercedas ante Dios, por los hombres que todavía seguimos aquí.


 

Copyright © Manuel Esteban 2005 - Prohibida la reproducción total o parcial de todos los contenidos de esta publicación electrónica sin autorización escrita de su titular - info@manuelesteban.net