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artículos 2005] LAS PALABRAS SECUESTRADAS Les voy a contar un cuento, pero que puede tener mucha similitud con la realidad, con casos que están pasando, quizás demasiado a menudo, de los cuales los medios de comunicación no se hacen eco, pero que es la vida cotidiana, pura y dura. Había un hombre, cuya vida era muy ordenada, estaba felizmente casado y tenia un par de hijos, había llegado a un buen nivel profesional y económico, o sea, era una persona feliz. Pero muchas, veces la monotonía le quería ganar la batalla, de la cotidianidad. Entonces, sin saber porque y sin que nadie le preguntara, surgió de su interior una necesidad de expresar por medio de las letras y la escritura, sus opiniones y pensamientos y aunque tenia un carácter tímido, por su profesión, tenia que romper esta barrera y se lanzó a expresar públicamente, sus ideas, opiniones, preocupaciones y criticas. Primero, tenia que buscar un medio de comunicación (periódico), donde le publicaran estos textos, que poco a poco, se fueron convirtiendo en artículos de opinión, mejor o peor escritos, eso no importaba mucho, lo verdaderamente trascendental era, sentirse bien consigo mismo y que sus familiares, amigos y conocidos, leyeran los artículos, que el hombre iba creando, con la asiduidad que podía, según el tiempo libre que poseía. Después de varios años haciendo esto para un medio determinado, consiguió por fin su sueño, tener su propia columna periodística, en la cual cada semana exponía sus opiniones. Así estuvo en este periódico, casi tres años, semana tras semana, mes tras mes y todo por afición, altruistamente, sin pedir nada a cambio a la empresa editora. Menudo chollo tenia este periódico, ya que no solo era él, sino algún que otro colaborador, que rellenaban el periódico con sus artículos, sin pedir compensación económica, solo un poco de respecto y consideración. Todo era felicidad, pero el cuento tan perfecto iba a estropearse. Y un día sin saber nada, empieza a fallar el periódico y no publica los artículos que el columnista hacia semanalmente. Habla con los responsables directos de esta publicación y le dan largas, le rehuyen, no hablan con claridad y ponen una excusa absurda, para dejar los textos de este, fuera de la publicación. Hasta que un día, el escritor novel, se arma de valor y denuncia su situación, a estancias más altas de la empresa periodística. Esto fue el final para este ciudadano, porque en vez de escuchar su justa reivindicación, lo único que provocó, fue una humillante y degradante conversación de besugos, con el responsable, que había iniciado esta ingrata situación, ya que como dice el refrán, quien se pica, ajos come, o las cosas mal hechas, mal acaban. Pobre pajarillo, que de un plumazo querían dejar sin alas, pero eso no iba a ser posible, era un pájaro con mucha moral y sobre todo con una excelente autoestima y por culpa de una persona cuya educación y exquisitez moral, deja mucho que desear, el pajarillo iba a volver a volar. Y sus artículos iban a ver de nuevo la luz, en otro medio, ya que hay para elegir, aunque había aprendido una lección, no dejarse pisotear nunca más, por personas cuyo cometido es aprovecharse de los demás en beneficio propio y no reconocer su prepotencia, de persona cuya formación académica quizás, haya llegado aun nivel aceptable, pero el trato con sus semejantes, a los que considera inferiores, es degradante. Es un cuento, que posiblemente pase a diario, pero que
no se comenta, ni se dice, ya que está dentro de las entrañas
de las empresas y medios de comunicación y que muchas veces habría
que airear, para que ciertas personas, que forman parte importante como
responsables de estas entidades, se dieran cuenta que tratan muy a menudo
injustamente, a sus colaboradores y más, cuando se trata de personas,
a las cuales no les une ningún vinculo laboral, sino, un estrechar
las manos, una palabra dada, un afecto, una afición entusiasta
por escribir y expresar libremente sus opiniones y vivencias.
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