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artículos 2005] El Domingo Pasado, salio un día reluciente el sol madrugo y a las siete de la mañana ya era completamente de día eso era un buen comienzo, el preámbulo de una jornada festiva que iba a resultar maravillosa. Antes de esa hora en el Parque de Lo Morant, ya estaban instaladas muchas personas que forman parte del mundo de la fiesta, comisionados de hogueras y barracas, que habían cogido un buen sitio para sus homólogos, bajo de las copas de los árboles para poder resistir el sol en esta larga jornada de convivencia con el restos de comisiones fogueriles y barracas. Este acontecimiento es quizás el más multitudinario que tienen nuestras fiestas, ya que se concentran muchas personas en este lugar, alrededor de una paella gigante y el concurso de paellas, que organiza la Comisión Gestora, en el que participan las comisiones y barracas. Es maravilloso
ver a las comisiones concentradas en un lugar determinado del Parque,
con sus camisitas identificativas de muy diversos colores y formas,
amarillas, rojas, azules, blancas con los emblemas correspondientes
a la hoguera o barraca a la que pertenecen, orgullosos todos de lo que
representa. También es un acontecimiento social de mucha envergadura, ya que reúne a muchas personas a los amigos de la fiesta, a vecinos de todos los barrios y lugares de la ciudad, uniéndose en un mismo lugar diferentes razas y etnias, personas que viven en la urbe y que van a participar insitu en esta jornada de unión entre los ciudadanos. El pasado domingo habría cinco mil, seis mil personas, o no se sabe que cifra, ya que el Parque de Lo Morant estaba a rebosar de mortales, que se divertían alrededor de sus amigos, su familia, sus compañeros, etcétera. Esta claro, que muchas veces eventos de este calibre se tenían que hacer más a menudo y es también evidente que la fiesta y en este caso, nuestras Hogueras de San Juan, tienen un poder de convocatoria extraordinario, ya que los alicantinos y la ciudad de Alicante, se vuelca por completo en actos de este tipo que tienen una doble vertiente, unir a todos los componentes de la fiesta y hacer participe al pueblo llano de este entusiasmo y alegría de comulgar con la idea de que la Fiesta del Fuego es parte muy importante de sus vidas. Y como no, todo esto aderezado con un buen plato de paella y la bebida que cada cual estime oportuno para pasar una jornada esplendida muy difícil de olvidar. Y así
es Alicante y sus moradores, una ciudad hospitalaria y sensible que
hace de sus fiestas estandarte y tradición de las cosas bien
hechas y de la convivencia ejemplar entre todos sus habitantes.
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