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artículos 2005] A los pies del monte Benacantil y a la sombra del erguido y orgulloso Castillo de Santa Bárbara, se encuentra situado uno de los barrios con más solera e historia de la ciudad, el Raval Roig, balcón marinero de la ciudad. En el siglo XIX estaba formado por casas bajas que en la actualidad no perduran. En los primeros días del mes de Septiembre celebra sus fiestas patronales en honor a la Virgen Maria del Socorro, que son consideradas como unas de las más antiguas de la ciudad. En estas fechas del calendario se respira un ambiente festivo y de tradición demostrada en el transcurso de los años, celebrando este acontecimiento tan importante y trascendental para las personas que residen en este trocito de la geografía urbana. Las calles de la barriada se engalanan y se ponen bonitas, con todo tipo de ornamentos típicos, banderitas, luces multicolores que darán esplendor a los actos que se realicen durante estas jornadas festivas. La frontera entre
el día y la noche desaparecerá por completo con las verbenas
y la música que sonara hasta altas horas de la madrugada. Llega el día mágico y sobrenatural, en el que va a aflorar la fe y devoción de los habitantes del Raval Roig hacia esa Virgen querida y venerada, la que socorre o consuela en los momentos de aflicción, o se comparte la alegría en los momentos de triunfo, siendo guía, estandarte y señera de los mortales que viven en este trozo tan castizo de Alicante. Uno de los actos más importantes y sobresaliente de estas celebraciones es la procesión, sobre todo para los ciudadanos que tienen el honor de llevar sobre sus hombros las andas que portan a la Madre de Dios, Maria del Socorro, por el itinerario tradicional y de costumbre. Es un evento con un máximo exponente espiritual de religiosidad y fe, que confirma cada anualidad que los alicantinos y alicantinas que celebran este acontecimiento, lo siguen haciendo con la misma ilusión y entusiasmo que lo hacían sus mayores, como si el tiempo se parara y el reloj no corriera. Por eso este barrio con solera y tradición más que demostrada, zona de la urbe con muralla propia y esplendida vista del mar Mediterráneo y la playa del Postiguet. En estas jornadas en las que se van a realizar actos de todo tipo, que aunque se repiten año tras años, son diferentes y peculiares. Siendo estas fiestas
entrañables y singulares, que abren el mes de Septiembre con
alegría y entusiasmo, para que se contagien todas las personas
que hagan un hueco en sus quehaceres diarios y se acerquen durante estos
días festivos al barrio del Raval Roig
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