Con Cara de Seta
Estimados lectores si hubieran visto, la cara de seta que se me quedo, cuando vi, mí nómina de este mes de enero y descubrí que me habían bajado el sueldo en una cantidad sensible.
Aunque claro, todo tiene su sentido. La retención a la Hacienda Pública ha subido de manera significativa. Tengan en cuenta, que hay que devolver, pero con intereses, los cuatrocientos euros de la profesa electoral de ZP, para comprar votos. Un dinero que le hacía falta a las arcas del Estado, sobre todo, previendo la crisis económica mundial que se avecinaba, todo por conseguir estar en el poder.
No es por nada, pero los ánimos están muy caldeados entre la ciudadanía en general, con este aumento desproporcionado de las retenciones al erario público. Ya que la inmensa mayoría de los trabajadores, de los jubilados y de todas las personas controladas con una nómina, van a retroceder en el túnel del tiempo a lo que se cobraba en el año 2008.
Del poder adquisitivo de la masa obrera y jubilados en general, ni se habla, como si nunca hubiera existido. Y eso que nos gobierna un partido de izquierdas, que se hace llamar obrero español, no sé qué intereses defienden. Los de la ciudadanía trabajadora (empleados, funcionarios, autónomos, obreros) desde luego, que no. Y con el capital (empresarios en general) que son los que pueden generar riqueza (puestos de trabajo) ni se entienden.
Lo que tengo claro es que de seguir con este tipo de decisiones, los ciudadanos vamos a perder hasta la camisa. Menos sueldo, para poder consumir y vivir, edad de jubilación a los sesenta y siete o setenta años, o sea, unos abuelos que cuando acabemos de trabajar, si es que podemos rendir en nuestros puestos de trabajo, de ahí, directos al valle de los cipreses, jubilación ahorrada y dineros para el Estado, esa es la idea.
Es un hecho que el futuro demográfico de nuestro país es muy negativo, no hemos tenido los suficientes hijos, pero, a lo mejor, la culpa no es nuestra. Ya que los gobiernos nunca se han preocupado de la familia, ayudándola con incentivos económicos, como en otros países de nuestro entorno. Y posiblemente la población hubiera tenido otras perspectivas de futuro, que ahora desde luego son negras.
Bueno, voy a dejar de criticar a estos excelentes gestores económicos que tienen el mando actual de las finanzas de nuestro país. Veremos cómo se desarrollan las cosas en un futuro inmediato y esperemos que no tengamos que salir todos a la calle, como paso en Argentina, con las cacerolas para armar ruido. Aunque qué razón tenían nuestros abuelos cuando decían: “Que poco dura la alegría en la casa del pobre o del obrero”.

