26 Diciembre 2006 ~ 0 Comentarios

Las campanadas bajo el Benacantil

Artículos 2006

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Por si no fuera poco el derroche económico ocasionado con las comilonas de Nochebuena y Navidad, además del intercambio de regalos entre familiares y amigos en estos días. Todavía quedan varias jornadas festivas con su propia idiosincrasia y en Alicante como en otras ciudades del país se celebran con mucha ilusión y desembreno.   
El treinta y uno de Diciembre, es una fecha del calendario mágica y especial para las personas. Pues es la que marca la frontera entre el año viejo que va a expirar a las doce de la noche, con la tradición arraigada de comerse las uvas y el nacimiento de un nuevo año cargado de proyectos y buenos deseos para todos.

En este día se barajan muchas formular para celebrar este evento anual. Hay personas que lo organizan en su casa con familiares y amigos, compartiendo con ellos una cena inolvidable. Otros prefieren salir ha conmemorarlo en un restaurante, hotel, etcétera. Esta decisión les va a costar a sus bolsillos, de 90 a 150 euros por persona y si se trata de una pareja el doble.

Si se elige la alternativa de celebrar el ágape en casa y luego el cotillón fuera del domicilio. En un restaurante, discoteca o púb. La broma puede ascender a 48 o 60 euros por individuo.

La zona del barrio y el puerto se ponen a tope de personas que han elegido la opción como un fin de semana más, de tomar unas copas en los pub que habitualmente visitan.

Este evento mueve muchos intereses económicos y sociales, hay personas que durante el año no acostumbran a salir de esta forma a divertirse. Sin embargo, en esta noche mágica rompen todos los moldes de la cotidianidad y se embarcan en estos menesteres luciendo sus mejores galas y atuendos: Ellos de traje, esmoquin, corbata o pajarita; ellas de largo espectacular, peinado de peluquería y maquillaje de brillo.

Terminara esta fiesta al amanecer del primer día del año, en una churrería conforme marcan nuestras costumbres más enraizadas, saboreando las porras y el chocolate caliente y después, directos a la cama, hasta que el cansancio y el sueño adquirido por la trasnochada desaparezca por completo.
El día de Año Nuevo, santo de los Manueles y Manuelas. A comer y beber con sosiego, sin abusar, que el cuerpo no esta para jotas.

De esta forma tan particular se conmemora este evento lúdico anual. Ya que es una noche muy esperada por todos los mortales para salir y pasarlo bien en compañía de familiares y amigos, donde la gente se une para desearse lo mejor, en este año nuevo recién estrenado.

En esta fecha no acaba todo, queda todavía la noche de Reyes con su roscón, que pondrá el colofón final a esta festividad larga y entrañable, que deja los bolsillos vacíos y el cuerpo maltratado de excesos de comilonas y abusos gastronómicos de todo tipo.

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