23 Diciembre 2012 ~ 0 Comentarios

El cuento de apocalipsis

Erase una vez, un país que era la octava potencia económica del mundo. Era una nación que después de muchos años, había labrado una sociedad próspera, donde todos los ciudadanos nos sentíamos cómodos y realizados. Había trabajo, las construcciones de todo tipo se multiplicaban por toda la geografía nacional, incluso el país se permitía el lujo de admitir a personas de otras naciones, que venían buscando una vida mejor, encontraban trabajo y se quedaban e incluso, traían a toda su familia porque el país tenía suficiente capacidad para albergar a todos.

Los ciudadanos vivíamos despreocupados y sin poder imaginar lo que se estaba avecinando, que por cierto, la clase política ya lo sabía, pero no se atrevía a informar a sus conciudadanos. Ya que en muchos casos, la corrupción y corruptelas, eran una práctica habitual, entre algunos de estos servidores públicos. Lo que no tenían medido, ni por asomo, era el tsunami económico y social, que iba a provocar esta situación, a nivel mundial y sobre todo, a nivel local.

Todo estallo, conforme estaba previsto, la bomba atómica había sido lanzada, sin avisar al pobre ciudadano de a pie. Las finanzas familiares estaban firmadas y consolidadas, ya que había unos ingresos fijos y estables, que propiciaban que las personas pudieran mantener su estatus social. Hipotecas firmadas para más de treinta años, préstamos al consumo, por compra de vehículos, mobiliario y ajuares personales. O sea, una serie de deudas adquiridas en un tiempo de bonanza, que nadie imaginaba que a posteriori, iba a ser un lastre inasumible, ya que los mortales iban a perder sus empleos a corto y medio plazo.

Todos estos hechos coyunturales y los recortes, no solo, a nivel económico, sino de derechos sociales y laborales, que empezó a aplicar el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero (PSOE) y ahora el de Mariano Rajoy (PP). Han provocado una miseria y angustia social, que va a costar muchos años, para que la sociedad española recupere otra vez la salud. Todos afectados en sus bolsillos, salud y moral, pensionistas, discapacitados físicos y síquicos, enfermos en general, todo tipo de empleados públicos y privados, autónomos, pymes, estudiantes, universitarios, oficios de todo tipo, etcétera. O sea, un desastre y eliminación total de la sociedad tal como la conocíamos (fin del mundo). Anarquía a todos los niveles. Vidas segadas por el sufrimiento por los desahucios de hipotecas impagadas. Miseria social, alcanzando muchos de nuestros conciudadanos el umbral de la pobreza más radical.

Como ha quedado el país, arrasado por culpa del poder económico y financiero y por parte de la clase política, que lo único que ha hecho en muchas ocasiones, es llenarse sus propios bolsillos y no mirar por el bienestar de sus semejantes, con ideas partidistas o pensamientos egocéntricos por alcanzar el poder para su propio beneficio.

Por eso, aun pasaran muchos años en que un servidor, pueda escribir sobre la recuperación a todos los niveles de la sociedad, tal como la conocíamos en el siglo XX.

Hay que empezar de cero, eso sí, poniendo una cimentación fuerte y sólida, aun que de ello se deben encargar la nueva casta política, que surja de este apocalipsis. Para que no vuelva a pasar lo mismo y demos aunque sea, poco a poco, un paso adelante, sin tener que retroceder tres hacia atrás. Con alza de miras y espíritu emprendedor y de servicio, entrega hacia sus conciudadanos y de este modo haremos que nuestra España, que tanto amamos, vuelva a ser un país de progresos y bienestar, donde todos sus ciudadanos se sientan a gusto y seguros de que están protegidos por sus gobernantes. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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