04 Octubre 2009 ~ 0 Comentarios

El Celibato


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Estimados lectores conforme les indique en artículos anteriores, voy a dedicar este espacio que me otorga la rotativa, para darles mi opinión personal, sobre el tema del celibato o voto de castidad que tienen que prometer los jóvenes para poder llegar a ser sacerdotes de la iglesia católica.

Ustedes saben que dentro de lo que los católicos conocemos como protestantes, hay muchas ramas. Por poner un ejemplo, los evangelistas, los testigos de Jehová, los anglicanos, etcétera. Como es lógico estos cristianos tienen sus propios sacerdotes a los que denominan pastores. Son hombres que en muchas ocasiones están casados y tienen su propia familia. Pero que dedican su vida a enseñar la palabra de Jesús en sus iglesias. Son párrocos con su propia feligresía y no existe ningún problema por sus estatus de casados y pastores. Lógicamente tienen al igual que nuestra iglesia su jerarquía piramidal de poder con la diferencia dogmática y de doctrina que en ocasiones es insignificante comparándola con las creencias de los católicos.

Les cuento todo esto, porque en pleno siglo XXI que la iglesia católica mantenga este tema de que los sacerdotes no se puedan casar como un tabú, del que ni se habla, ni se comenta, entre la jerarquía católica. Cuando saben muy bien, que las vocaciones sacerdotales en muchas ocasiones están fracasando y provocando que muchos de los jóvenes no puedan llegar a ser sacerdotes, ya que les es imposible renunciar al amor de una mujer.

Si se hiciera un referéndum o consulta popular entre los millones de católicos que hay repartidos por todo el mundo, sobre el tema del celibato sacerdotal, estoy seguro que ganaría la opción de dar la libertad a los curas, para que si quieren puedan formar su propia familia.

Este hecho no iba a desestructurar a la iglesia, ni mucho menos, de momento se incorporarían a sus filas más de veinte mil curas casados que han sido apartados de sus labores pastorales (ya que el sacramento es para siempre).

Claro, esta consulta es una utopía en la actualidad, mientras la iglesia católica y su jerarquía no se abra a la sociedad y deje de un lado una ortodoxia doctrinal que el Señor instituyo para que los hombres lo adaptaran en cada circunstancia y momento histórico.

Sírvanos de recordatorio, que muchos de los Apóstoles de Jesús eran hombres casados y con hijos. Es cierto que dejaron todo para acompañarle y dar testimonio de sus enseñanzas por todo el mundo, pero eso no fue óbice para que desatendieran las necesidades de sus propias familias.

Tarde o temprano la iglesia católica dará un giro de trescientos ochenta grados en su política institucional y considerara muy en serio que sus sacerdotes puedan compartir el amor de Dios, con el amor de una mujer. Este hecho les hará más humanos y entregarse con más empeño a su labor pastoral de enseñar el camino a sus semejantes hacia la santidad. Aunque de  este tema les hablare  en otra ocasión.

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